Moriré en Valparaíso

Moriré en Valparaíso
Mi nuevo libro con prólogo de Roberto Ampuero

domingo, 18 de abril de 2010

El más rico del cementerio

Según Lao Tsé: “Quien habla no sabe. Quien sabe no habla”.

Hoy día, al reflexionar sobre lo anterior, pienso en mi “Tío Steve”, el papá del mejor amigo de mi niñez en Milwaukee.

Se trata de una de las familias más poderosas de nuestro estado. El teatro municipal de Milwaukee fue construido gracias a una donación de mi “Tío Steve”. El mismo donó un anfiteatro al aire libre para 40 mil personas al costado de Lago Michigan. Hace 15 años, cuando el Museo de Bellas Artes de Milwaukee necesitaba expandirse, mi tío juntó un grupo de sus pares empresarios y les habló: “Todos tenemos más de lo que necesitamos para ser felices. Tenemos garantizado la seguridad de nuestros hijos y nietos. No ganamos nada con ser el más rico del cementerio. Es el momento de devolverle la mano a nuestra comunidad”.

Se demoró 8 años en terminar la obra. Pero el nuevo edificio, “el pájaro de cristal” diseñado por Santiago Calatrava, se ha convertido en uno de los íconos arquitectónicos más importantes de EE.UU.

Mi tío Steve me marcó no solo por su generosidad, sino por su manera de ser. Entendió perfectamente bien el peso que llevaba su apellido en Milwaukee. Pero no quería que sus hijos fueron ni “creídos” ni arrogantes. El “tío” es austero, sencillo, agradecido, alegre.

Volvemos a Lao Tsé. Volvemos a Chile.

En 1960, el joven Ricardo Lagos Escobar se tituló de la Universidad de Chile gracias a su proyecto de título: “La Concentración del Poder Económico”. La obra concluyó lo siguiente: En la historia económica de Chile (1810-1960), los apellidos de las familias ricas suelen repetirse.

50 años después, vale la pena revisitar tal hipótesis, pues, en los últimos años, el mundo empresarial chileno ha experimentado una renovación espectacular. Hoy en día, más de la mitad—casi dos tercios—de las familias más ricas de Chile tienen menos de 3 generaciones.

En Chile, los ricos de hoy no son los ricos de antaño.

¿Qué importancia tiene esto? Mucha. Pues, los estudios indican que las fortunas nuevas tienen un perfil sicológico distinto de él de las fortunas viejas. Son más agradecidos. Menos prepotentes. Más filantrópicos. Más comprometidos. Basta pensar en Warren Buffet o Bill Gates. No es una casualidad que nuestro flamante presidente sea poseedor de una fortuna de primera generación.

La historia de Valparaíso confirma tal hipótesis. Según el estudio “La historia filantrópica de Chile”, publicado por la Fundación Pro Humana en 1999, 8 de las 10 donaciones más importantes de la historia de Chile ocurrieron en Valparaíso. ¿Los donantes? Las familias Ross, Edwards, Brown, Santa María, y Van Buren. Todos inmigrantes. Todos construyeron su fortuna en el momento de su máxima generosidad.

Así, ¿Nos encontramos, hoy día, ad portas a una nueva época dorada para la filantropía chilena?

Tal vez. Pero habrá que hablar menos y hacer más. La riqueza, “va por dentro” decía Lao Tsé, hombre recordado con una placa humilde, austera, visitado por multitudes.

7 comentarios:

Jorge Díaz Arroyo dijo...

Sensible, profundo, sencillo y perspicaz artículo. Claro que debemos profundizar en la filantropía, la generosidad, el "mirar para el lado" y la responsabilidad social empresarial (como se llama cuando lo anterior se corporativiza). Síntomas como el cerco (social y medial) impuesto por las "antiguas familias ricas" a personalidades como Farcas, con todo lo particulares que éstas son, demuestran dentro de todo egoismo, miedo a quedar en evidencia y no pocas dosis de clasismo y prejuicio.
Hay que dar hasta que duela decía el Padre Hurtado... pero dar, tal vez valga recordar, también es disfrute, gozo, realización... como tu "Tío Steve"
(Dato: encontré ésta columna por medio de twitter)

El Gringo dijo...

Estimado Jorge,

Gracias por tu aporte y bienvenido al blog. Estoy completamente de acuerdo que el fenómeno "Farkas" no es la filantropia que se busca, sin desmerecer que en algo sirve para poner en contraste la rigidez de oligarcas viejas.

El dar es contagioso. El dar hace bien. Esto es la lección que me dejó el tio Steve.

saludos,
Todd

El Gringo dijo...

recibido por mercuriovalpo.cl

de rilosi@gmail.com

Al parecer los políticos de la actual oposición no se han dado la molestia de leer a Lao Tse dado que el proyecto de Ley enviado por el Gobierno no cuenta con el apoyo de estos, al parecer esa es mi opinión, muchos de ellos ahora nuevos ricos no quieren que se les toque sus fortunas y solo piensan en incrementarlas a costa de negocios con el Estado y no mostrar el lado humano generoso y agradecido con los menos afortunados y si ser los mas ricos del cementerio

Firma: Ricardo.-

El Gringo dijo...

Estimado,

Gracias por su aporte. Sobre la reticencia de la concertación, creo que se deba en gran parte a un estereotipo equivocado que existe en el medio sobre los beneficios tributarios. Muchos creen que el empresario "hace negocio" con el crédito tributario. Es absurdo, pues, el crédito equivale solo 50% de la donación. Es decir, para cada donación, el donante pone la mitad, el estado pone la otra.

El espiritu del crédito es inspirar que los donantes donan más, no que hagan negocios con esto.

saludos,
TT

El Gringo dijo...

Recibido via mercuriovalpo.cl

de elizageo85@gmail.com

flamante presidente sea poseedor de una fortuna de primera generacion??

y cual es el aporte generoso del "flamante presidente"??, hasta donde yo tengo entendido lo menos que el hace es dar...sino al contrario solo se interesa en recibir

pongan otros ejemplos por favor!!!
Firma: eli.-

El Gringo dijo...

Eli,

Principalmente, me punto era que las fortunas de primera generación, estadisticamente, son más comprometidos con sus respectivas comunidades. Independiente que te gusta o no a Piñera--su política, su ideología, etc.--es indiscutible que tiene gran compromiso de servicio público.

Con respeto a sus aportes financieros, es cierto que la Fundación Futuro no aporta (que yo sea) recursos frescos a proyectos de terceros, pero hacen un interesante trabajo con colegios, museos, y otras instituciones y el presupuesto anual que gasta en estos itemes debe ser varios millones de dolares. Además, FF ha regalado costosos estudios para proyectos de bien común, como Mapocho Navegable y el estero Marga Marga, que no traen ningún beneficio para el.

Saludos,
TT

El Gringo dijo...

beneficio ecónomico, quise decir.