Moriré en Valparaíso

Moriré en Valparaíso
Mi nuevo libro con prólogo de Roberto Ampuero

sábado, 19 de septiembre de 2009

Aldea universal

El miércoles, mi hija bailó su última cueca como alumna del Jardín Ave Fénix del cerro Alegre. Se veía tan guapa vestida de huasa elegante… En fiestas patrias anteriores, le había tocado bailar de chilota, tirana, y pascuense. Son 5 años que se me fueron volando. Después de aquellos zapateos exquisitos, sé que hubo, por lo menos, un gringo lagrimoso en “Pleasant Hill”. El próximo año, Elyse va al colegio.

Me pregunto, ¿cuando mis hijos tengan 30, o 40, o 50 años, cuáles serán sus recuerdos de haberse criado en Valparaíso? ¿Qué valor les habrá agregado?

No olvidaré nunca el día que mi hija trató de informarme de la muerte del famoso “pimiento” del Paseo Yugoslavo. Tenía 3 años. Cuando llegué a la casa me trató de explicar: “Murió un árbol papá. Todas las tías y mis compañeros estamos muy tristes”. No entendí de qué árbol se trataba. Tal vez, un árbol en el patio del jardín, sospeché. “Si, mi amor”, la consolaba, “todos los días mueren arboles”. Pero, una semana después, me tocó llevar unos parlamentarios suizos en un paseo por el cerro Alegre. Al bajar del Ascensor Peral, vi inmediatamente de qué árbol se trataba. No lo pude creer. ¿El pimiento? ¿Este pimiento? ¿El árbol más famoso de Valparaíso? ¿El árbol de las 8 generaciones de pololeos porteños? ¿Muerto? No puede ser.

Mi hijo, por su parte, me pregunta, por lo menos 2 veces al mes, cuando nos toca la próxima “fiesta de San Juan”, todo un acontecimiento en nuestro cerro del mismo nombre. Se trata de una fiesta pequeña, pero transversal. Participan todos, sin barrera de edad. Nadie es aislado por su filosofía, su estilo de vida, su religión. Y los damascos secos que prepara mi vecina son espectaculares.

Mis amigos Viñamarinos admiran mi pasión por el Puerto, pero se preguntan si realmente vale la pena criar mi familia aquí. Me recuerdan: “los colegios top de Valparaíso hoy día están en la Ciudad Jardín”. “Aquí están las mejores clínicas y hospitales”. Otros abogan que Viña está más tranquila, que no tiene “perros feos” en todas partes, que los niños juegan tranquilos en las calles, En los barrios de mayor plusvalía, me han dicho, “encuentras todo la infraestructura que necesitas para criar una familia feliz.”

Puede que así sea, pero estamos convencidos que criar a mis hijos en Valparaíso es el mejor regalo que les puedo dar, aunque me cueste explicar exactamente por qué.

Igual, tengo mis teorías. Por ejemplo: Que vivir rodeado por valores universales enriquece el espíritu. ¿Otra? Que Valparaíso nos enseña que uno es rico no por lo que tiene; sino por lo que es. ¿Otra? Que, en Valparaíso, es imposible vivir abstraído del sufrimiento de los demás. Cuando muere la señora de un vecino, como nos tocó hace 2 años, todo el cerro sufre. Cuando se nos fue aquel árbol, no solo lloró mi hija. Lloraron miles de porteños en todo el mundo: en Toronto, Nueva York, Barcelona, Estocolmo, Sydney. Es el poder de un pimiento, el poder de vivir en una aldea universal.

12 comentarios:

Anónimo dijo...

Efectívamente, todo eso y mucho más es vivir en Valparaíso,por ej. Viña no tiene olor a café recién tostado cada cierto número de horas, en Viña el viento sur casi no se siente, en Viña ya no hay fines de semana tranquilos y menos en los 120 días que dura la temporada veraniega, etc., etc.

Básicamente los que se han ido de Valparaíso es porque tienen "miedo a la pobreza" tal como dice la tristona canción del "gitano" Rodríguez.

El Gringo dijo...

¿Como vivir sin este olor a café? Tiene toda la razón. Esto, y MUCHO más.

Gracias por el aporte. Saludos,
TT

El Gringo dijo...

Recibido por Mercuriovalpo.cl:

Absolutamente cierto Sr.Temkin. Esas son las principales razones del porqué, vivir en Valparaíso, tiene un valor agregado, en terminos de los valores universales del humanismo, que Viña ha ido perdiendo con los años, sumergiéndose en el individualismo, la arrogancia y la soberbia del consumismo y el capitalismo salvajes .Me gusta Viña del Mar, sólo para divertirme y comprar...
Firma: Oscar Saavedra P.-

El Gringo dijo...

Gracias Oscar,

Ahora, si, los amigos de Viña me vendrán encima....

cariños,
TT

GRUPO EL LIBRO dijo...

Valparaíso y nosotros, lamentablemente debemos hacernos a la idea de perder algo cada cierto tiempo.
Sino es un incendio que consume en media noche media cuadra, es un árbol que se muere lentamente, o unos cuantos ascensores que detienen su movimiento con la pena que dan los relojes viejos. Tal es el caso de los ascensores del cerro Florida, Monjas y Mariposas, los que ya no funcionan más.
Medio peñasco del viejo Almendral yace sin conexión con el plan. ¿Cuántos cientos de porteños habrán de quedar nuevamente con lo puesto?

Como dice el Gitano: “y un manto de tristeza fue cubriendo los cerros con sus calles y sus niños”. Tres ascensores menos, 12 rieles ya sin vida.

Muy buen artículo Todd.
Saludos
Daniel

El Gringo dijo...

Estimado Daniel,

Los ascensores se salvarán. ¿Los demás...?

no sé.

saludos,
TT

El Gringo dijo...

Recibido via Mercuriovalpo.cl

Sr.Temkin , como siempre ,Ud. da en el clavo del porque sentimos tanto amor por Valpsraíso : es eso que no se puede describir ,solo sentir. Talvez es porque vivir, sobre todo la infancia y juventud , allá ,le deja a uno valores y tradiciones. Siento mucho la muerte del Pimiento del Paseo Jugoslavo, a quien darle el pesame ??? Qué se habrá hecho la familia Baburizza ? ...
Firma: Irene Parada Arnolds.-

El Gringo dijo...

Irene,

Siempre agradezco sus cariñosas cartas de apoyo.

Un abrazo,
Todd

El Gringo dijo...

recibido por mercuriovalpo.cl

Sr.Temkin

Es verdaderamente extraño este poder que tiene nuestro amado Valparaíso, sobre su gente.
Llevo 29 años viviendo en Valparaíso, desde que nací, curiosamente nací en viña del mar e conocido muchas ciudades de Chile en periodo de vacaciones. Pero Valparaíso embruja y mi me embrujo, debe ser mi infancia en el cerro Barón, ahí crecí jugué y me di cuenta del humanismo de nuestra gente, esa que sufre tus penas, que se alegra de tus logros y que se enorgullece de su querido y amado Wanderito.
Espero Sr.Temkin que usted con el poder de sus letras, siga peleando por este Valparaíso y ojala los foráneos no sigan cortándole las alas nuestro amado Puerto.

Firma: Jaime Guajardo.-

El Gringo dijo...

Jaime,

Estamos de acuerdo: el narcótico que produce Valparaíso es imposible a definir, pero tan real como el manto de neblina matinal que amanece sobre las muelles.

Seguiré luchando, sobre todo porque sé que tengo el apoyo de Ud y muchos otros.

saludos cariñoso,
Todd

El Gringo dijo...

Recibido por Mercuriovalpo.cl

Estimado Todd:

Es curioso ,yo nací en Santiago,pero siempre he dicho que uno no elige donde nacer,como quise tener el privilegio de elegir MI ciudad,desde luego fué Valparaíso.Esta ciudad tiene un atractivo que no se puede explicar y desde luego uno vive pendiente de todo lo que en ella sucede.También siempre me preguntan porqué tenemos nuestro depto. en cerro Barón y no en Viña del Mar,la respuesta es justamente la misma que tú das.No se convive con los vecinos en forma tan agradable como en mi querido puerto,es un lugar con vida propia y única,espero que sigas con tu campaña por embellecer la ciudad y que más personas la quieran como debe ser.

Pancho Mozó Lira

El Gringo dijo...

Pancho,

¿Cuando yo veo la luna llena anaranjada sobre el Cerro Barón, que ves tu?

saludos,
Todd