Moriré en Valparaíso

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Mi nuevo libro con prólogo de Roberto Ampuero

domingo, 13 de marzo de 2011

Esperando el tsunami desde Valparaíso


Por un día, se lo llevó don Miljenko Parserisas,  aquel flechado vendedor de diarios que deambula los innumerables recovecos del Puerto ostentando la imponente marca mundial de “mayor cantidad de tatuajes de Julia Roberts distribuido por el cuerpo”.  Superó a Pablo Neruda,  Rubén Darío, Joaquín Edwards Bello, Salvador Allende y Augusto Pinochet como el porteño más buscado del mundo en Google.

Los 70 mil menciones que devuelve el mítico algoritmo al deletrear el nombre de nuestro ambulante ilustre ya asombran. No obstante, el logro crece al considerar la nula posibilidad de otra persona que comparte el nombre Miljenko Parserisas.

Aquella hazaña contrasta con otras menciones de nuestro Puerto que han dado vuelta del orbe en estos días. Por ejemplo,  un espectacular video del escalofriante bajada de uno de los corredores de la carrera “Valparaíso Cerro Abajo” fue subido a la red por un reportero del Los Angeles Times. Generó furor mundial bajo el título “Experience a Chilean Thrill Ride”.  Se los recomiendo.

Además, nuestra ciudad fue incluida, por segundo año consecutivo, en un reportaje del Huffington Post sobre las ciudades más coloridas del mundo. Esta vez,  aparecimos en el puesto número 10, después del Salvador de Bahía. El artículo invita a participar enviando imágenes y diapositivas. Así, si algún asiduo lector se pusiera las pilas y les enviara más fotos, no sería descabellado que Valparaíso subiera un par de puestos el próximo año.

Pienso en estas y otras nimiedades mientras acaricio mi gato y contemplo el espectáculo de 11 naves , entre ellos un hermoso crucero,  que se han colocado a altamar a la espera de un tsunami en Valparaíso.

Nuestra ciudad no es la única que sufre desastres, por cierto. Sin embargo, por razones que desconozco,  somos de los pocos que crecemos en estatura al aproximarse dichos fenómenos. A nivel mundial, el mito de Valparaíso es sinónimo del sufrimiento.

¿Cuanta ayuda , tanto material como inmaterial, llegó desde Europa tras nuestro terremoto de 1906? Un tsunami de inmigrantes, entre ellos los arquitectos italianos Barrison y Schiavon, llegaron a reconstruir el Puerto.  El Valparaíso de hoy sería impensable sin ellos.  En este y otros desastres, como el del Tranque Mena, la Calle Serrano o el cerro La Cruz, la dignidad humana de Valparaiso ha sido excavada, una y otra vez, por las  garras de la catástrofe.

Así, durante unas horas del viernes, miles de niños y abuelitos porteños se juntaron en la parte alta del Puerto observando las 11 naves y preguntándose si serían protagonistas en otro capítulo más de los 5 siglos de sufrimiento de Valparaíso.

Pero, esta vez, no llegó a mayores. Volvemos a la normalidad. Volvemos a nuestras casas coloridas y nuestros ciclistas furiosos. Volvemos a los 82 tatuajes de Julia Roberts que adornan el cuerpo de don Miljenko. Gozamos, aunque sea solo por hoy, haber salido ilesos del mito. Gozamos, hoy, nuestro frágil humanidad.

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